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La
Iglesia de Honduras rechaza el golpe,
pero pide a Zelaya que respete la Constitución

Buenos Aires, Argentina, Jueves 2 de Julio de 2009
El
secretario ejecutivo de Cáritas de Honduras, padre Germán
Calíx, aseguró que la Iglesia Católica rechaza el
golpe contra el gobierno constitucional de su país, pero al
mismo tiempo reclama que el depuesto mandatario Manuel
Zelaya respete los requisitos constitucionales del
plebiscito y del referéndum, necesarios para una reforma
constitucional. Este es un asunto que ya había creado
fricciones entre los obispos hondureños y el mandatario.
En
declaraciones a Religión Digital, por teléfono desde
Tegucigalpa, Calíx -estrecho colaborador del cardenal
Óscar Rodríguez Maradiaga- rechazó la acusación de
complicidad golpista contra la Iglesia Católica en Honduras.
"Ni lo uno, ni lo otro -señaló- porque diez días antes
del golpe llamó al diálogo y apoyó que el pueblo sea
consultado". El padre Calíx agregó que los obispos están
dispuestos a integrar una comisión de diálogo, convocada por
el gobierno de facto, pero consideró que la llegada
de Zelaya, prevista para este jueves, podría ser
"catastrófica" si antes no se llega a un acuerdo.
Mientras el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga mantenía
constantes reuniones para evitar que el golpe termine en un
banco de sangre,
Calíx dijo que la Iglesia mantiene la misma postura que la
expresada en su documento del 19 de junio pasado. El
cardenal, presidente de Cáritas en todo el mundo, estaba
inhallable hasta para sus colaboradores, en plena gestión
mediadora.
Allí
el Episcopado hondureño señaló: “La democracia participativa
que queremos sólo será posible si se dan ciertas
condiciones. Por tanto, urgimos a las autoridades que han
sido elegidas para custodiar el Estado de Derecho, que sepan
encontrar, por medio del diálogo, las soluciones al
conflicto actual, y que sepan garantizarle al pueblo
hondureño la reglamentación de recursos constitucionales,
como son el Plebiscito y el Referéndum que, junto con otros
instrumentos, como es la Ley de Participación Ciudadana,
permitan que el pueblo sea consultado en los asuntos de
mayor importancia”.
-
¿La Iglesia
participaría ahora del diálogo, pese al gobierno de facto?
- Si
la llamaran ahora, la Iglesia estaría dispuesta a participar
pese a que ha recibido bastantes criticas, sobre todo la
jerarquía, porque consideran que no se puso de parte del
gobierno depuesto y que al no haber hablado a favor de la
cuarta urna -que es el proceso que Zelaya había iniciado-
la acusan como participante del golpe de estado, lo que no
tiene ninguna base sólida.
El
religioso se refirió así a la posibilidad de una comisión de
diálogo, como la llamó el presidente de facto Roberto
Micheletti. Este pertenece al Partido Liberal, el mismo
con el cual Manuel Zelaya llegó al poder. Pero hasta anoche
esa instancia de diálogo a la que invitarían a las iglesias
católica y evangélica, además de los sectores del
empresariado, los obreros y campesinos, no había sido
creada. Calíx comentó que los golpistas no tuvieron en
cuenta el frente internacional y el fuerte rechazo en la
Unión Europea, además de ALBA (Alternativa Bolivariana para
las Américas), la OEA y el Grupo Río.
¿Qué opina la Iglesia del golpe?
-Ya
antes del golpe, el 29 de este mes, emitió un comunicado en
el que decía que no se podía hacer democracia en contra
de la democracia. Y en este momento la Iglesia no ha
hecho nada más que repetir eso. Y antes del golpe había
sugerido, y más bien pedido, que todos los sectores de la
sociedad pudieran sentarse en un gran diálogo y permitir
encontrar salidas válidas y racionales para esta situación.
Que no se hiciera un arreglo entre políticos sino que
fuera un consenso entre diferentes sectores de la población
y que era necesario tomar en cuenta que la crisis
política venía arrastrándose porque el sistema democrático
no había sido capaz de dar el salto hacia la justicia social
de todo el país.
-
¿Le dijeron a
Zelaya que se oponían a su proyecto de reelección?
- Sí,
unos 10 días antes del golpe los obispos se reunieron con
el presidente Zelaya para manifestarle que la Iglesia
estaba de acuerdo con los deseos de participación de la
gente y que no se debía limitar la participación de la
población en la destinos públicos y en la fijación de
políticas públicas. Pero que se debía hacer dentro del marco
legal existente en el país, ya que existen figuras como
el plebiscito y el reférendum con amplia experiencia en
America del Sur. Y ahí se le pidió al presidente que
depusiera cualquier afán continuista o reeleccionista en su
persona, un mensaje que ya había recibido antes de la
Iglesia y él había dado su palabra de entregar el poder en
el mes de enero, lo cual podía ser cierto como palabra del
presidente, sin embargo el movimiento que estaba
generando en torno a una asamblea nacional ponía en dudas
sus afirmaciones, porque la asamblea iba a tener el legítimo
derecho de escogerlo a él como presidente y, en ese caso, él
iba a tener la opción de perpetuarse en el poder o cambiar
la constitución para volver a ser electo presidente.
-
¿La consigna fue ni lo uno ni lo otro, ni reelección ni
golpe?
Ninguna de las dos cosas, pues la Iglesia considera que
el golpe no es la salida para la vida en democracia. El
golpe no resuelve el problema político que se arrastra desde
hace mas de una década en un agotamiento del sistema de
partidos en Honduras, donde existe un bipartidismo
tradicional desde el siglo pasado, desde 1920 más o menos,
en algunos casos recordando incluso y todavía los ideales de
esa época. Estos partidos necesitan reformarse pero las
reformas no pueden venir vía caudillo, vía autoritaria y,
menos, vía golpe de estado, sino que es necesario
abrir espacios para la renovación de los partidos,
abrir mayor participación y buscar soluciones
políticas a problemas que son internos. La
particularidad es que los miembros que supuestamente dan de
este golpe de estado --donde los militares son solo la mano
visible y fugaz, un momento nada más, porque luego entregan
el poder a los civiles-, es que se ha producido entre
miembros del mismo Partido Liberal.
¿Cómo ve el regreso de Zelaya previsto para el jueves?
- Ya
hay conmoción, porque ayer y hoy han sido jornadas de
enfrentamiento entre sectores sociales, sobre todo
populares, y se hablaba de 70 heridos, sin muertes
gracias a Dios hasta ahora. Una venida del presidente
Zelaya sería catastrófica porque significaría movilización
de toda esta gente para recibirlo, vitorearlo y
escoltarlo y habría un enfrentamiento con fuerzas policías y
gubernamentales. No sería una solución a no ser que -por la
presión internacional- el gobierno de turno (de facto)
decidiera negociar también con Zelaya. Pero,
definitivamente, la posición en la que él estaba
difícilmente va a ser aceptada por un gran sector población.
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