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PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

3. IGLESIA EVANGELIZADORA
FUNDAMENTOS TEOLÓGICOS

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Iglesia misionera, reunida y enviada por la Palabra de Dios

113. La Iglesia es misionera y enviada a todo el mundo, porque nace de Jesús, que es el Evangelio viviente, y de los Doce, que son enviados por El a evangelizar a todas las naciones. Nuestra Iglesia es misionera por excelencia, ya que tiene que llevar su mensaje a todas las culturas, pues la evangelización de nuestros pueblos quedó incompleta; no hubo verdadera inculturación; además, se desconocía la presencia de las “semillas del Verbo” de Dios en nuestras culturas. Estamos llamados a evangelizar desde nuestro bautismo, dando testimonio con nuestra vida, pues nos toca “arrancar, derribar, edificar y plantar” (Jer 1,10). Así continuaremos la obra de Cristo sin distinción de raza, sexo, color ni clase social, ya que ante Dios todos gozamos de la misma dignidad. Esa es la voluntad del Padre.

La Iglesia Discípula y Catequista de la Palabra

114. La Palabra de Dios ha sido para nosotros como una maestra que pacientemente nos ha ido enseñando. Sentimos la fuerza de Dios en su Palabra, que anima nuestro corazón en las dificultades que pasamos. En los problemas, la Palabra de Dios nos ha mostrado el verdadero camino de la vida. Como Iglesia, nos hemos hecho discípulos de la Palabra, que se nos ha dado por los catequistas, consejos de los ancianos y agentes de pastoral. En esta escuela por años han caminado más de dos mil quinientas comunidades y barrios a lo largo y ancho de nuestra Diócesis, aprendiendo el camino de la Palabra y escuchando al Maestro como discípulos. Los catequistas tienen un trabajo importante, porque juntan cada semana a sus comunidades y salen a predicar la Palabra y enseñan a leerla, para que vayan haciendo suyo el Espíritu de Jesús de Nazareth. En este trabajo, también han sido importantes los grupos de reflexión y los centros de evangelización, que han ayudado a que la catequesis sea más inculturada. Podemos decir con alegría que la catequesis liberadora, según nuestra costumbre, ha sido el corazón y la tierra fecunda de la vida de la Iglesia en nuestra Diócesis. También la Teología India es un campo fecundo de encuentro entre el Evangelio y nuestras culturas.

Iglesia que descubre lo que Dios quiere en cada acontecimiento

115. Según los acuerdos del Concilio Vaticano II, que nos hizo ver la misión del laico en la Iglesia, estamos buscando los caminos que mejor nos lleven a cumplir la misión de construir, ya desde ahora, el Reino de Dios. Nuestra Diócesis fue aprendiendo a leer proféticamente los acontecimientos que pasan. Ha sido una lectura comprometida para aclararnos la situación de pobreza, marginación e injusticia que sufren nuestros hermanos indígenas y mestizos.

Buena Nueva como Anuncio y Denuncia

116. Cada uno, de acuerdo a su vocación y carismas personales, debe ser profeta, no sólo con la palabra sino con el ejemplo.

          La dura situación de injusticia y opresión en que vivimos nos ha llevado a levantar la voz y no callar, cuando vemos que no aceptamos los acuerdos que Dios hizo con nosotros y no cumplimos, los que nosotros hicimos con El y traicionamos su Palabra. Nuestra Iglesia Diocesana, a ejemplo de Jesús, se ha comprometido a anunciar la Buena Nueva profética y liberadora a los pobres para darles vida plena, a que se les devuelva el respeto a su dignidad de personas y se les haga justicia, porque es un derecho que Dios nos da. La Diócesis les ha anunciado que tienen una palabra que dar a la sociedad, desde su cultura que da vida y sus diferencias como pueblos.

117. Como Pueblo de Dios participamos ya:

a) de la pastoral profética, que anuncia la Buena Nueva del Reino y denuncia la injusticia;

b) de la pastoral social, que tiene en cuenta los derechos humanos, salud, mujeres, economía solidaria, caridad y apoyo a las luchas populares por la justicia y la paz;

c)  de la pastoral celebrativa en la liturgia inculturada, de acuerdo a la religiosidad popular, tanto en el medio indígena como urbano y campesino.

         Mediante la formación hemos ido descubriendo el pensamiento de Dios y lo que El quiere. El ser profetas comprometidos con la causa del Evangelio y la causa de los pobres, nos lleva a denunciar los atropellos que sufren los pueblos, las mentiras de los medios de comunicación, a los que abusan de sus cargos buscando dinero y poder, y a reconocer humildemente nuestras fallas e incoherencias.

         Dios nos habla por medio de los acontecimientos que suceden en la historia. Últimamente nos ha hablado desde el dolor de hermanos masacrados en Acteal, en la Zona Norte y en otros lugares, y nos convoca, en la esperanza, a seguir construyendo la vida para todos, confirmados por su Espíritu. 

DIAGNOSTICO 

LOGROS:

La Buena Nueva se anuncia a los pobres

118. La evangelización integral en esta diócesis,

a) tiene como principales sujetos, destinatarios y protagonistas a los pobres, a quienes se anuncia la Buena Nueva con respeto, dedicación y amor;

b) se encarna en los valores y en las tradiciones autóctonas que todavía guardamos, y se expresa en la religiosidad popular;

c) busca la unidad en la diversidad, es integral porque une fe, cultura y vida hacia la plenitud personal y comunitaria y nos impulsa a construir la paz;

d) promueve la participación y el compromiso de tod@s por igual incluyendo la planeación, siempre necesaria, en la pastoral de conjunto que debemos impulsar;

e) e impulsa la formación de los ministerios en la comunidad, para el crecimiento en la fe, con los medios necesarios, como la oración, el testimonio y la atención a los necesitados.

RETOS

Evangelizar a todos

119. Acercarnos con respeto a los que están alejados de la Iglesia, responder a sus preocupaciones y atraerlos como Cristo, con sencillez, ejemplo y servicio, procurando adquirir una buena preparación para poder orientar a nuestros hermanos.

120. Hacer más efectiva la apertura de la Diócesis a los laicos comprometidos para atender mejor las necesidades del Pueblo de Dios.

121. Que todos los agentes de animación y coordinación pastoral establezcan mejor comunicación entre las parroquias, los equipos y la Diócesis; respeten el proceso diocesano y los acuerdos de las comunidades.

122. Evangelizar a todos los sectores de la población, sensibilizándolos para que cambien su corazón hacia los más necesitados.

123. Tomar en cuenta la voz y la participación de las mujeres, para enriquecer nuestro proceso pastoral.

124  Apoyar a los colegios católicos en nuestra Diócesis, y que éstos asuman el Sínodo y el Plan Diocesano de Pastoral.

125. Encontrar los recursos económicos para impulsar y fortalecer la evangelización.

126. En el aspecto económico, promover, organizar y darle fuerza a la ayuda mutua en todos sus niveles: personal, comunitario, parroquial, zonal y diocesano, con sentido de corresponsabilidad evangélica.

127. Buscar mecanismos creativos en nuestro trabajo evangelizador, para aprovechar, obtener y distribuir nuestros propios recursos económicos y materiales.
 

PASTORAL PROFÉTICA

LOGROS:

Catequesis profética

128. En toda la Iglesia, y de forma muy concreta en nuestra Diócesis, la catequesis es fundamental y liberadora, ya que anuncia y denuncia como lo hizo Jesús. Los catequistas son el cimiento de una Iglesia profética.

129. La pastoral es progresiva e intenta que sus contenidos sean congruentes con la vida social, eclesial y cultural.

130. Los servidores favorecen con acciones concretas la reconciliación, anunciando lo que da vida y denunciando lo que da muerte en el mundo y en nuestras comunidades.

RETOS:

Impulsar más la Catequesis a todos los niveles

131. Unir y articular más el área de catequesis y participar a nivel Pacífico–Sur y nacional.

132. Dar a los catequistas una formación integral para un mejor desempeño de su trabajo evangelizador, y buscar más catequistas.

133. Despertar la conciencia de la realidad y ser más coherentes con el Evangelio a todos los niveles: en la pastoral familiar, penitenciaria, de los niños y niñas, de los jóvenes, presacramental, de las Comunidades Eclesiales de Base, etc.

134. Que no se pierda la voz profética de la Diócesis en los acontecimientos más relevantes que reclaman justicia.


PASTORAL SOCIAL 

LOGROS:

Compromiso en el campo social

135. La Diócesis, desde el Evangelio, se ha comprometido con mu­chas acciones asistenciales, educativas, económicas y organiza­tivas en la pastoral social. Se han defendido y promovido los derechos humanos y la salud; se ha animado y acompañado a la mujer y al pueblo creyente que camina con Dios en la construcción de su Reino.

136. Se ha fortalecido la relación interdiocesana con la Región Pacífico-Sur, en los temas de derechos humanos, salud, mujeres, economía solidaria, proyectos alternativos y Cáritas.

137. En algunas comunidades se están impulsando acciones ecológicas y educativas.

RETOS:

Organizar la Pastoral Social

138. Dar un acompañamiento coordinado a los cristianos comprometidos en las luchas populares o que participan en organizaciones políticas y sociales, de acuerdo con los principios evangélicos y la Doctrina Social de la Iglesia.

139. Promover en el caminar del pueblo los valores evangélicos: el respeto al que piensa diferente, la solidaridad, las actitudes de servicio desinteresado, la responsabilidad en las tareas encomendadas y la firmeza ante las críticas.

140. Seguir el trabajo de mediación, por medio del diálogo que lleve a la reconciliación y a la unidad desde las comunidades, parroquias, zonas, equipos y la Vicaría de Justicia y Paz. Promover jornadas de ayuno, oración y peregrinaciones por la paz.

141. Realizar el análisis de la realidad e iluminarlo desde el Evangelio.

142. Promover el cuidado y la conservación de la creación y la pastoral de la tierra.

143. Propiciar trabajos colectivos para apoyar la evangelización, ayudar a huérfanos y viudas en cada comunidad, fortaleciendo la unidad y la solidaridad y así construir el Reino de Dios entre nosotr@s.
 

PASTORAL CELEBRATIVA

LOGROS:

Renovación e inculturación de la Liturgia

144. En la diócesis se hacen esfuerzos para la renovación de la litur­gia y su inculturación.

145. Se apoya la participación de las comunidades, en lo rural y urbano.

146. Se acompañan las celebraciones de la religiosidad popular y a través de ellas nos evangelizamos.

RETOS:

Unir la liturgia con la vida

147. Favorecer el enriquecimiento de la liturgia, recuperando las costumbres y los valores que dan vida, tanto de nuestras culturas como de la Iglesia Universal.

148. Asumir, purificar y enriquecer las buenas costumbres y tradiciones de los antepasados, como el rito de la siembra, las curaciones, el consejo a los matrimonios, la bendición de las casas, el rito del nacimiento de niñ@s, las exequias, rezos y novenarios, presentación del niño, la reconciliación, etc.

149. Promover más el intercambio de experiencias y elaborar criterios, normas y materiales comunes.

150. Impulsar la participación consciente y una preparación adecuada de la liturgia, que lleve al compromiso con la comunidad, la Iglesia y el mundo.

151. Evitar abusos, confusiones y exageraciones en las celebraciones litúrgicas; dar la importancia debida al domingo y a la liturgia dominical; promover más la celebración comunitaria y personal del Sacramento de la Reconciliación; en las celebraciones comunitarias evitar el alcoholismo y los gastos desmedidos.

152. Continuar la traducción de la Biblia a todas las lenguas que se hablan en la diócesis. Utilizar dichas traducciones en las celebraciones litúrgicas y en otros ámbitos de la vida católica.

153. Que cada agente de animación y coordinación pastoral hable la lengua del lugar donde trabaja.


PASTORAL URBANA

LOGROS:

Atención a las zonas urbanas

154. Se organiza más la atención pastoral en las cabeceras, se coordinan mejor los trabajos y se forman equipos de celebradores en ausencia del sacerdote.

155. Se promueven grupos, ministerios y las áreas pastorales en los barrios y colonias urbanas.

156. Se acompaña y se participa en las celebraciones de la religiosidad popular.

RETOS:

157. Implementar un plan específico para la pastoral urbana que atienda los ministerios, grupos, formación y acciones de pastoral social y religiosidad popular, que se coordine y articule con la pastoral rural.

158. Atender e integrar la participación de los grupos discoordinados, alejados y movimientos eclesiales, pidiéndoles que conozcan y asuman el Sínodo y el Plan Diocesano.


LÍNEAS DE ACCIÓN
 

Pastoral de Santuarios

159. Que los agentes de pastoral que están en los santuarios elaboren un plan pastoral, tomando en cuenta las buenas costumbres e incluyendo en él la palabra de los habitantes de la región, respetando su cultura y la fuerza de la religiosidad popular. Que, desde dicho plan, se acompañe a los peregrinos y a quienes habitan en la región para una evangelización más integral e inculturada.

Religiosidad popular

160. Implementar mecanismos de formación participativa para comprender, valorar y respetar la religiosidad popular indígena y mestiza, que nos lleve a encontrar acuerdos, formas y caminos para una evangelización inculturada, encarnada y liberadora, desde el corazón, el pensamiento y la cultura del pueblo, cuidando que la Palabra de Dios esté siempre presente. Que se integre a los participantes de las comunidades en las reuniones y cursos para enriquecernos con sus aportes.

Formación permanente e integral

161. Garantizar que todos los servidores —cualquiera que sea su trabajo— estén en todo momento comprometidos en la tarea de la formación, educación y capacitación cristiana integral, para todos aquellos que ejercen un ministerio en todas las comunidades y cabeceras de nuestra Diócesis.

Al encuentro de los alejados

162. Buscar creativamente caminos pastorales para ir al encuentro de quienes, por uno u otro motivo, están alejados y no participan de la vida de la Iglesia, para que conozcan, asuman y valoren gradualmente el proceso diocesano.

Respeto al Proceso Diocesano

163. Las instancias responsables de la pastoral han de cuidar que todos en la Diócesis, pero especialmente los sacerdotes y agentes de animación y coordinación pastoral, respeten el proceso, el plan de trabajo y el estilo participativo de la pastoral diocesana. Para ello, el curso de nuevos ha de ofrecer una formación inicial a los agentes de animación y coordinación pastoral desde las líneas diocesanas.

Catequesis integral comunitaria

164. Asegurando que se siga y se profundice el proceso de la catequesis integral y comunitaria que ha caracterizado a esta Diócesis, que cada parroquia o misión elabore su proyecto de catequesis, cuidando que nazca de la Palabra de Dios, parta de la vida y lleve a la vida, tenga como horcones las verdades de la fe, vaya hacia delante con un espíritu misionero, siga siendo la tierra fecunda de nuestra vida de Iglesia, de la que nacen muchos servicios, y busque ser fiel a la predicación del Evangelio con el testimonio.

Articulación regional y nacional

165. Con el debido nombramiento, hemos de participar en las áreas e instancias regionales y nacionales de catequesis, para compartir nuestras experiencias en actitud de dar y recibir.

Pastoral familiar

166. Que cada parroquia o misión impulse la pastoral familiar, ya sea indígena o mestiza, para fortalecer la unidad familiar.

Pastoral educativa

167. Desarrollar en cada parroquia o misión una pastoral educativa que dé fuerza a la cultura de la vida y a los valores cristianos, involucrando a los ancianos, para que compartan su sabiduría.

168. Impulsar la creación de un Instituto Diocesano de Estudios Religiosos, en el que se involucre la pastoral juvenil encarnada e inculturada.

169. Que quienes trabajan en centros educativos de inspiración católica (maestros, promotores, formadores, personal administrativo y de intendencia), formen una verdadera comunidad educativa, dando testimonio de su fe en Cristo nuestro Maestro y en estrecha vinculación con la pastoral social y profética de la Diócesis.


ÁREAS

Plan Pastoral

170. Propiciar la elaboración de un plan pastoral de cada una de las áreas, instancias, equipos pastorales, parroquias y misiones, en el que proyecten su crecimiento y manifiesten su coordinación a nivel parroquial, zonal y diocesano, haciendo vida los acuerdos del Sínodo.

Área Diocesana de Catequesis Infantil

171. Que se siga impulsando la catequesis infantil en todas las comunidades, tomando en cuenta el Sínodo de Niños y Niñas, promoviendo a los que ya han hecho su Primera Comunión, para que continúen su formación y compromiso cristiano. Para ello:

a) Tener lugares adecuados para impartir la catequesis.

b) Promover encuentros de formación cristiana y humana en cada equipo zonal y parroquial, de acuerdo a las líneas del Sínodo Diocesano.

c)  Organizar a nivel diocesano intercambios de experiencias y de estudio de niños y niñas.

d) Elaborar catecismos adecuados a las lenguas y culturas de nuestras comunidades, iluminados por los criterios del Sínodo de Niños y Niñas.

Área Diocesana de Pastoral Juvenil

172. Impulsar el desarrollo del Área de Pastoral Juvenil en todos los equipos pastorales, parroquias y misiones, como:

a) Organizar retiros, convivencias, encuentros, jornadas vocacionales, que acerquen a los jóvenes a la vida del Evangelio.

b) Involucrar a los papás de los jóvenes en la pastoral juvenil.

c) Ayudar a los jóvenes a que se comprometan con su comunidad, valoren y respeten su cultura y tradiciones.

Coordinación de Catequesis Presacramental

173. A nivel diocesano y zonal, crear y dar fuerza a equipos parroquiales que elaboren los contenidos de la catequesis de preparación a los sacramentos y logren unificar criterios y requisitos para su recepción, en una evangelización comprometida, que involucre a los papás, padrinos, niños y a la comunidad en general.

Área Diocesana de CEBs

174. Impulsar el desarrollo y la creación de Comunidades Eclesiales de Base en los barrios, colonias y comunidades a nivel urbano, debidamente coordina­das con su respectiva parroquia y a nivel de área diocesana, fomentando la espiritualidad propia de CEBs al estilo de Jesús.

Desarrollo de la conciencia y compromiso de transformación social

175. Promover en toda nuestra acción evangelizadora el desarrollo de una conciencia social que, fundamentada en el análisis crítico de la realidad e iluminada por la Palabra de Dios y la Doctrina Social de la Iglesia, nos lleve a buscar caminos pacíficos y no violentos de transformación social, respetando la diversidad de opciones organizativas, y esforzándonos por superar todo divisionismo político y religioso.

Pastoral Penitenciaria

176. Impulsar el desarrollo de la Pastoral Penitenciaria, hasta conseguir que tenga presencia activa en todos los centros de reclusión que existen en el territorio diocesano y que, coordinada a nivel parroquial, zonal y diocesano, elabore un plan pastoral que enfoque las necesidades reales —tanto materiales como espirituales— de los internos y de sus familias. Buscar medios adecuados para su readaptación y rehabilitación. Procurar, así mismo, una estrecha colaboración con el Área Diocesana de Derechos Humanos y demás áreas.

Área Diocesana de Derechos Humanos

177. Impulsar el desarrollo del Área Diocesana de Derechos Humanos, hasta conseguir que exista al menos un promotor en cada comunidad y un comité por parroquia. Adecuadamente coordinada a nivel parroquial, zonal y diocesano, que elabore el plan pastoral del área, que ponga en práctica los acuerdos correspondientes del III Sínodo Diocesano.

Área Diocesana de Salud

178. Impulsar el desarrollo del Área Diocesana de Salud, hasta conseguir que existan promotores de salud en cada parroquia, se valore la medicina alternativa y se promuevan dispensarios en aquellos lugares que lo requieran. Coordinándose a nivel parroquial, zonal y diocesano, que elabore su plan pastoral, de acuerdo al III Sínodo Diocesano.

Área Diocesana de Mujeres

179. Darle fuerza al Área Diocesana de Mujeres, para que cada vez sean más conscientes de su dignidad, de acuerdo al espíritu del Evangelio, en toda la Diócesis.

Asegurar la participación de la mujer en el trabajo pastoral de la Iglesia.

Apoyar el desarrollo integral de la mujer, de manera especial la alfabetización, para favorecer su servicio y crecimiento.

Que los hombres respeten la dignidad y reconozcan la igualdad de la mujer.

Asamblea del Pueblo Creyente

180. Promover el fortalecimiento, espiritualidad y eclesialidad de la Asamblea del Pueblo Creyente, para que, garantizando la participación de representantes de todas las parroquias y de todas las áreas del trabajo diocesano, sea expresión de la fuerza de los laicos en la pastoral de conjunto y, a través de sus acuerdos, logre dar un impulso significativo a la reconciliación, la unidad, la paz y la justicia en la sociedad chiapaneca. Así mismo, lograr que los representantes de esta Asamblea estén coordinados a nivel parroquial y zonal.

Solidaridad diocesana

181. Impulsar el desarrollo de la solidaridad diocesana, para superar situaciones de emergencia en cada parroquia:

a) Organizando trabajos de solidaridad comunitaria con los más necesitados, especialmente con los desplazados, los que sufren por la guerra y por los cambios de la naturaleza.

b) Analizando la raíz de los problemas y viendo la manera de ayudarnos entre nosotros, para no tener que estar pidiendo siempre ayuda a los de fuera.

c)  Que exista coordinación con los consejos parroquiales y con Cáritas diocesana, hasta lograr una red de solidaridad diocesana.

d) Que se tome en cuenta a los migrantes, se organicen trabajos para apoyarlos y, en los lugares que así lo requieran, se desarrolle una pastoral de migrantes.

Comisión Diocesana de Comunicación

182. Impulsar la formación de promotores de comunicación en la Diócesis, en cada comunidad, parroquia y equipo, para desarrollar una conciencia crítica sobre los medios de comunicación y para que se comparta con facilidad toda la información y el análisis de la realidad, que son necesarios para la vida diocesana, de la región y de cada parroquia.

Comisión diocesana de Liturgia

183. Impulsar la Comisión Diocesana de Liturgia y un equipo en cada parroquia que favorezcan:

a) la celebración de la liturgia desde el corazón y el pensamiento de las culturas,

b) la participación de todos,

c)  la realización digna de cada celebración que dé frutos en la vida,

d) la unidad entre la fe y la vida,

e) el enriquecimiento mutuo de las diversas experiencias

f)   y establecer acuerdos que ayuden a evitar desórdenes y abusos.

Rituales de Liturgia Inculturada

184. Teniendo en cuenta los acuerdos de la Iglesia Universal, hacer rituales para los Sacramentos y otras celebraciones litúrgicas, según el corazón y el pensamiento de nuestras culturas, recuperando los símbolos y expresiones propias. Lograr que estos rituales sean debidamente aprobados por la Santa Sede.

Unificación de criterios y prácticas

185. Promover, tanto como sea posible y de acuerdo con las leyes de la Iglesia, la unificación diocesana en lo referente a criterios, requisitos y acuerdos para la admisión, tiempos de duración y modalidades de la catequesis de preparación para todos los sacramentos; así como en el posterior seguimiento pastoral a quienes lo reciben.


SACRAMENTOS

Pastoral Sacramentaria

186. Desarrollar en todas las parroquias y misiones un trabajo pastoral de cada sacramento, que favorezca la evangelización y formación cristiana, fortaleciendo nuestra Iglesia Autóctona, al retomar la cultura en la celebración de los sacramentos, cuidando que no se olvide en la celebración la costumbre del compartir.

Sacramento del Bautismo

187. Que la preparación y la celebración del Sacramento del Bautismo sea oportunidad de anunciar la Palabra de Dios, para animar el corazón y llegar al compromiso en la vida de la Iglesia.

         Buscar la forma de apoyar y difundir el catecumenado en las parroquias.

Sacramento de la Confirmación

188. Desarrollar en todas las parroquias y misiones una activa pastoral del sacramento de la Confirmación y de su seguimiento, que motive a los jóvenes a la misión y al compromiso y los vincule a la Pastoral Juvenil y Vocacional.

Sacramento de la Reconciliación

189. Desarrollar y promover en todas las parroquias y misiones la pastoral del sacramento de la Reconciliación, que incluya, además de la práctica de la confesión individual que debe facilitar el sacerdote, las diversas modalidades comunitarias de solución de conflictos, perdón y reconciliación.

Sacramento de la Eucaristía

190. Desarrollar en todas las parroquias y misiones la pastoral del sacramento de la Eucaristía, hasta lograr que se valore plenamente en los hechos como centro, culmen y corazón de nuestra vida cristiana.

Ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión

191. Promover y reforzar el trabajo de los ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión en los servicios litúrgicos que sean necesarios y en la atención a los enfermos. Impulsar su surgimiento en donde se vea conveniente.

Sacramento del Matrimonio

192. Desarrollar en todas las parroquias y misiones una pastoral del sacramento del Matrimonio que, respetando siempre la auténtica libertad de las parejas, ayude a superar la “cultura de la unión libre” que domina en esta región, y ofrezca cauces para un acompañamiento integral y respetuoso de la herencia cultural de aquellos que van a fundar o han fundado recientemente una familia. Vincular estrechamente la Pastoral Familiar con la Pastoral del Sacramento del Matrimonio.

Sacramento de la Unción de los Enfermos

193. Desarrollar en todas las parroquias y misiones una pastoral del Sacramento de la Unción de los Enfermos que integre, además del servicio de los presbíteros como ministros ordinarios, una amplia participación de otros servidores y las comunidades mismas en la atención espiritual y material de los enfermos. Relacionar el Área Diocesana de Salud con la pastoral del sacramento de la Unción de los Enfermos.

Coordinación de la Pastoral en Cabeceras Urbanas

194. Impulsar la coordinación diocesana de la pastoral de cabeceras urbanas, que elabore su propio plan pastoral en el que, tomando en cuenta a todos los sectores sociales, promueva el surgimiento de los ministerios laicales y ordenados que sean necesarios y la adecuada formación cristiana y pastoral a las comunidades y sus servidores. Este plan y esta coordinación pondrán atención especial a los varones en las comunidades en donde participan menos que las mujeres, a los inmigrantes indígenas y campesinos, a la pastoral social y a los patronatos de templos y juntas procuradoras. Coordinar esta pastoral con el Área Diocesana de Comunidades Eclesiales de Base.

 

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