 |
HACIA UNA LAICIDAD POSITIVA
Regresar
+ Felipe Arizmendi
Esquivel Obispo de San Cristóbal de Las Casas
http://www.diocesisancristobal.com.mx
VER
Prospera en el Congreso de la Unión la iniciativa de
reforzar el laicismo en nuestro país, al que
astutamente llaman laicidad. En el fondo, se nota un
temor de que si no se refuerza al Estado laico, éste puede
perder su poder ante lo que llaman el embate de la
Iglesia Católica. No nos creen cuando les decimos que
nosotros también abogamos por un sano y maduro laicismo,
bien entendido. Desconfían, como si pretendiéramos un Estado
confesional, en que éste se supedite a una religión y se
imponga una sola creencia a toda la sociedad. En otros
siglos eso aconteció, porque los Estados eran incipientes y
débiles, y se apoyaban, para darse seguridad y protección,
en la autoridad que siempre ha tenido la Iglesia. Así sucede
hoy todavía en pequeñas comunidades indígenas y campesinas,
donde toda la población es de una sola religión, y los
disensos son vistos como un peligro para la unidad
comunitaria. Los tiempos han cambiado. Hoy existe pluralidad
de opciones políticas y religiosas, y no se puede ni se debe
imponer la uniformidad.
Se percibe el deseo de acallar la voz de la Iglesia y
restringir aún más sus limitadas libertades. Unos
legisladores, ignorantes de su religión, queriendo quedar
bien con pequeños grupos antirreligiosos muy beligerantes y
no perder votos, apoyan iniciativas no acordes con su fe y
sin información de lo que su Iglesia piensa. Son católicos
cuando nos piden que les celebremos sacramentos, no para
dialogar con nosotros sobre estos puntos tan trascendentes.
JUZGAR
Apoyamos y defendemos el sano laicismo que el mismo
Jesucristo ordenó, al distinguir y respetar el poder del
César, siempre y cuando éste reconozca a Dios y no pretenda
absolutizarse como un dios. No estamos de acuerdo con un
laicismo que signifique exclusión de Dios y de la religión
en la vida pública, pues los creyentes somos personas con
presencia social e historia de siglos. A Dios no se le puede
encerrar en la interioridad de los corazones y de los
hogares. Reprobamos un laicismo que, dizque apoyándose sólo
en las ciencias y en el progreso, se cierra a normas morales
que tienen su fundamento en la ley natural, que ordena a
todos evitar el mal y hacer el bien. Criticamos un laicismo
que sólo concede libertad de credos y de culto, pero no
reconoce la plena libertad religiosa, que es mucho más
amplia que eso.
Abogamos por una positiva laicidad, en que el Estado
respeta las creencias de todos los ciudadanos, les garantiza
su libertad religiosa y no impone una sola religión.
Queremos una sana laicidad, en que tanto el Estado
como las iglesias se respetan en sus justas autonomías y se
valoran en sus aportes a la sociedad, sin ignorar ni
desechar todo lo que tenga implicaciones religiosas.
Deseamos una laicidad que no tenga miedo de reconocer
una más plena libertad religiosa en la educación, en los
medios de comunicación, en la política, en las
universidades, en la participación abierta de las iglesias
en la discusión sobre asuntos públicos que importan al
pueblo. Esta laicidad es respeto del Estado a las
diferencias religiosas, no sometimiento a una iglesia.
Es un rancio laicismo negarse a reconocer más libertad
religiosa para todos. Es contrario a la laicidad
impedir que podamos ser dueños de una emisora de radio o
televisión. Es miedo a la Iglesia amordazarnos y amenazarnos
con multas y otras penalidades, cuando criticamos algunas
leyes, o advertimos ideologías contrarias a la fe y a la
moral católicas en candidatos en tiempos electorales. Todos
tienen libertad para decir lo que quieran, menos nosotros.
¿Esa negación de nuestro derecho a la libertad religiosa, es
el laicismo que quieren reforzar? ¿Esos son los adalides del
progreso? ¡Volveríamos a la Constitución de 1917!
ACTUAR
Legisladores y gestores de opinión pública: Disciernan lo
que implica la verdadera libertad religiosa y no la limiten.
Escuchen las voces de quienes podemos ofrecer otras luces.
Diputados católicos y evangélicos: Conozcan más su religión
y no oculten la fe que recibieron en el bautismo. No
antepongan intereses partidistas a los valores del
Evangelio. Sean testigos de Cristo.
Regresar
687474703A2F2F7777772E6573746164697374696361736772617469732E636F6D2F636F6E7461646F72657320677261746973
| | |
 |