 |

TUXTLA
GUTIÉRREZ, SEDE ARZOBISPAL
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
VER
El Santo
Padre Benedicto XVI aceptó, el 25 de noviembre pasado, la propuesta que le
hicimos los obispos del país, de crear cuatro nuevas Provincias Eclesiásticas en
nuestra patria: Baja California, Bajío, Hidalgo y Chiapas, que se suman a las 14
existentes. También aceptó, sin cambio alguno, la propuesta que, en votación
secreta, se hizo para las nuevas sedes arzobispales: Tijuana, León, Tulancingo y
Tuxtla Gutiérrez. Este viernes, el Sr. Nuncio Apostólico, Giuseppe Bertello,
vendrá a publicar la Bula respectiva.
Tanto en la
asamblea de la Conferencia Episcopal (noviembre 2005), como en un escrito que
dirigí a la Santa Sede, presenté varias razones para que San Cristóbal de Las
Casas fuera declarada arquidiócesis, no tanto por ostentar un título personal,
sino por el reconocimiento que nuestra Iglesia local se merece. Sin embargo, soy
consciente de nuestras limitaciones y de las dudas que persisten sobre nuestro
proceso, dentro y fuera del país. Y como la votación favoreció muy ligeramente a
Tuxtla, el Papa respetó la opinión mayoritaria del episcopado. Por otra parte,
esa Iglesia hermana tiene cuanto se requiere para ese título, y en ningún
momento hemos regateado sus méritos, sino todo lo contrario.
La
diócesis de Tuxtla Gutiérrez, a pesar de ser la de más reciente creación (San
Cristóbal fue erigida en 1539; Tapachula, en 1958; Tuxtla, en 1965), está bien
desarrollada en lo social, en lo político, en lo económico y, sobre todo, en lo
eclesial. Es la capital del Estado, donde se asientan los demás poderes. Como
ciudad, es la más populosa y sigue creciendo a ritmo acelerado. Está bien
comunicada, es más céntrica y tiene todos los servicios. Hace más de un siglo,
San Cristóbal fue la capital de Chiapas; pero eso hace tiempo que cambió.
A nivel eclesial, está bien estructurada y ha madurado lo
suficiente. Para atender a millón y medio de habitantes, tiene ya suficientes
sacerdotes, sobre todo diocesanos, religiosas y agentes laicos bien formados.
Cuenta con un buen plan de pastoral. En su Seminario hay bastantes alumnos y un
confiable equipo formador, casi todos con alguna especialidad universitaria.
Allí enviamos a nuestros seminaristas mayores: a los del Curso Introductorio,
Filosofía y Teología. Lo mismo hace la diócesis de Tapachula, menos a los de
Teología, pues desde hace diez años se forman allá, en la propia diócesis.
Cuenta también con una Curia bien establecida y un competente Tribunal
diocesano. Tiene una buena estructura pastoral y, en general, es una diócesis
madura y estable, digna del título de arquidiócesis.
JUZGAR
Según la
legislación de la Iglesia, ¿qué implica ser arquidiócesis y que su obispo sea
nombrado arzobispo, o metropolitano? Dice el Código de Derecho Canónico que “las
Iglesias particulares se agruparán en provincias eclesiásticas delimitadas
territorialmente, para promover una acción pastoral común en varias diócesis
vecinas, según las circunstancias de las personas y de los lugares, y para que
se fomenten de manera más adecuada las recíprocas relaciones entre los Obispos
diocesanos” (Canon 431,1).
“Preside la
provincia eclesiástica el Metropolitano, que es a su vez Arzobispo de la
diócesis que le fue encomendada” (Canon 435).
“En las diócesis sufragáneas, compete al Metropolitano vigilar que se conserven
diligentemente la fe y la disciplina eclesiástica, e informar al Romano
Pontífice acerca de los abusos, si los hubiere” (Canon 436,1). “Ninguna
otra potestad de régimen compete al Metropolitano sobre las diócesis
sufragáneas” (Canon 436,3).
La Congregación
para los Obispos, en el “Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos”
(No. 23), amplía algunos puntos en estos términos: “Los Obispos diocesanos de
la Provincia eclesiástica se reúnen en torno al Metropolitano para coordinar
mejor sus actividades pastorales y para ejercitar las comunes competencias
concedidas por el derecho... Una especial responsabilidad para la unidad de la
Iglesia compete al Arzobispo Metropolitano en relación con las diócesis
sufragáneas y sus Pastores. Signo de la autoridad que, en comunión con la
Iglesia de Roma, tiene el Metropolitano en la Provincia eclesiástica, es el
Palio... El Romano Pontífice bendice el Palio cada año en la solemnidad de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo (29 de junio) y lo impone a los Metropolitanos
presentes...
El
Metropolitano tiene como función propia la de vigilar para que en toda la
Provincia se mantengan con diligencia la fe y la disciplina eclesiales, y para
que el ministerio episcopal sea ejercitado en conformidad con la ley canónica...
Pero la función
del Metropolitano no debe limitarse a los aspectos disciplinares, sino
extenderse, como consecuencia natural del mandato de la caridad, a la atención,
discreta y fraterna, a las necesidades de orden humano y espiritual de los
Pastores sufragáneos, de los que puede considerarse en una cierta medida hermano
mayor, primus inter pares. Un papel efectivo del Metropolitano favorece una
mayor coordinación pastoral y una más incisiva colegialidad a nivel local entre
los Obispos sufragáneos. Junto con los Obispos de la Provincia eclesiástica, el
Arzobispo Metropolitano promueve iniciativas comunes para responder
adecuadamente a las necesidades de las diócesis de la Provincia...”.
ACTUAR
A pesar de
que, en San Cristóbal, en algunos ha habido sentimientos de tristeza y de cierta
inconformidad, se ha aceptado la decisión con una madurez eclesial digna de
encomio. Somos una sola Iglesia y Jesucristo nos enseñó que el título mayor es
el servicio al Pueblo de Dios. Nuestro carisma es ser una Iglesia que no sólo
opta por los pobres, sino sobre todo por ser pobre, sin poder y sin títulos. Que
el Espíritu del Señor nos mantenga firmes y alegres en esta opción. Gustosamente
vamos a colaborar con Tuxtla Gutiérrez y con Tapachula en proyectos y acciones
pastorales comunes a nuestra Provincia. Aportaremos algo muy propio de nosotros:
la inculturación de la Iglesia y la pastoral indígena.
Tendremos
nuestra primera reunión de trabajo, como Provincia, del 5 al 8 de febrero, en el
Seminario de Tuxtla Gutiérrez, con la participación de 40 a 50 agentes de
pastoral de cada una de las tres diócesis. Haremos un análisis de la realidad
integral de Chiapas, meditaremos en la Palabra de Dios y en el Magisterio
eclesiástico, y propondremos algunas acciones pastorales conjuntas. La unidad
eclesial es el signo de que somos verdaderos discípulos de Jesucristo. El amor
fraterno, la comunión y solidaridad, sea nuestro distintivo.
|
 |