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EL
PRESIDENTE NO ES EL PAÍS
+ Felipe
Arizmendi Esquivel
Obispo de San
Cristóbal de Las Casas
VER
Estuvimos a la
expectativa sobre cómo se desarrollaría el informe que el Presidente de la
República debía rendir ante el Congreso y la nación. Después de las peripecias
para salvar la letra de la ley, el país sigue su marcha. Muchos millones ni se
enteraron de lo acontecido, y su vida no se detuvo por este evento.
Para muchas
personas, la figura presidencial es determinante, decisiva, porque se imaginan
que todo depende de él; piensan que con su palabra puede hacer y deshacer; que
el rumbo del país depende casi exclusivamente de su persona. Sin embargo, el
actual Presidente prometió generar muchos empleos, cosa que no ha podido
cumplir, no porque no quiera, sino por muchos factores de la política económica
nacional e internacional, que no están en sus manos.
Otros deciden
organizar, en forma autónoma, su vida personal y su comunidad, sin tomar en
cuenta al gobierno. Por sistema, rechazan cuanto promueva la autoridad
legalmente constituida. ¿Cuál es la actitud que propone la Doctrina Social de la
Iglesia?
JUZGAR
En el Documento que
elaboramos en Aparecida, Brasil, dijimos: “Con
la presencia más protagónica de la sociedad civil y la irrupción de nuevos
actores sociales, como son los indígenas, los afroamericanos, las mujeres, los
profesionales, una extendida clase media y los sectores marginados organizados,
se está fortaleciendo la democracia participativa, y se están creando mayores
espacios de participación política. Estos grupos están tomando conciencia del
poder que tienen entre manos y de la posibilidad de generar cambios importantes
para el logro de políticas públicas más justas, que reviertan su situación de
exclusión. En este plano, se percibe también una creciente influencia de
organismos de Naciones Unidas y de Organizaciones No Gubernamentales de carácter
internacional, que no siempre ajustan sus recomendaciones a criterios éticos. No
faltan también actuaciones que radicalizan las posiciones, fomentan la
conflictividad y la polarización extremas, y ponen ese potencial al servicio de
intereses ajenos a los suyos, lo que, a la larga, puede frustrar y revertir
negativamente sus esperanzas”
(No.75).
“Hay que aplicar el
principio de subsidiariedad en todos los niveles y estructuras de la
organización social. En efecto, el Estado y el mercado no satisfacen ni pueden
satisfacer todas las necesidades humanas. Cabe, pues, apreciar y alentar los
voluntariados sociales, las diversas formas de libre autoorganización y
participación populares y las obras caritativas, educativas, hospitalarias, de
cooperación en el trabajo y otras promovidas por la Iglesia, que responden
adecuadamente a estas necesidades”
(Ib. 539).
ACTUAR
¿Qué hacer? Los obispos no
intentamos organizar un partido político, como alternativa para un cambio
social. “Proponemos apoyar la participación de la sociedad civil para la
reorientación y consiguiente rehabilitación ética de la política. Por ello, son
muy importantes los espacios de participación de la sociedad civil para la
vigencia de la democracia, una verdadera economía solidaria y un desarrollo
integral, solidario y sustentable” (Documento de Aparecida, No. 406).
El país depende de todos, y
no sólo de las autoridades. Todos somos importantes, y cada quien podemos y
debemos hacer algo para que la situación mejore. Hay asuntos que nos
trascienden; pero muchas cosas dependen de nosotros. Por ejemplo, no hay que
esperar que el gobierno levante toda la basura, cuando cada quien debemos evitar
tirarla por todas partes, y podemos recoger la que está a nuestro alcance. Si
hay un “bache” o agujero en la calle, le podemos echar aunque sea un poco de
tierra o arena, y no esperar pasivamente hasta que la autoridad lo tape.
El infantilismo y el
paternalismo nos perjudican a todos. El Presidente, a pesar de que es muy
importante y poderoso, ni se entera de nuestros problemas cotidianos; somos
nosotros quienes debemos hacer lo posible por remediarlos. Sin embargo, tampoco
es sano prescindir sistemáticamente de la autoridad. Unidos, somos la solución.
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