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EL
EVANGELIO DIGNIFICA A LOS INDÍGENAS
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
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En Tekax,
Yucatán, llevamos a cabo el VII Encuentro Nacional de Laicos Indígenas, con la
participación de un centenar de ellos, provenientes de diversas etnias del país.
El tema fue: Cristo y las culturas indígenas. El objetivo, elaborado por ellos:
Profundizar y compartir la presencia de Cristo en la diversidad cultural para
que, como pueblos indígenas, vivamos en el lugar que nos corresponde en la
Iglesia universal y en la sociedad.
En mi ponencia, expuse algo
que dijimos en el Documento de Aparecida, y que complementa lo que compartí en
mi artículo anterior: “El Evangelio llegó a nuestras tierras en medio de un
dramático y desigual encuentro de pueblos y culturas. Las ‘semillas del Verbo’,
presentes en las culturas autóctonas, facilitaron a nuestros hermanos indígenas
encontrar en el Evangelio respuestas vitales a sus aspiraciones más hondas:
Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente. La visitación de Nuestra
Señora de Guadalupe fue acontecimiento decisivo para el anuncio y reconocimiento
de su Hijo, pedagogía y signo de inculturación de la fe, manifestación y
renovado ímpetu misionero de propagación del Evangelio” (No. 4).
Salvo algunos casos como en
Panamá y en la región amazónica, todos los indígenas de América Latina han
aceptado el mensaje liberador de Cristo Jesús y cada día asumen más su lugar en
la Iglesia; sin embargo, “en algunos casos, permanece una mentalidad y una
cierta mirada de menor respeto acerca de los indígenas. De modo que,
descolonizar las mentes, el conocimiento, recuperar la memoria histórica,
fortalecer espacios y relaciones interculturales, son condiciones para la
afirmación de la plena ciudadanía de estos pueblos” (No. 96).
JUZGAR
Como lo habíamos dicho desde
1992, en Santo Domingo, los Pastores reconocemos que “los pueblos indígenas
cultivan valores humanos de gran significación; valores que la Iglesia
defiende... ante la fuerza arrolladora de las estructuras de pecado manifiestas
en la sociedad moderna; son poseedores de innumerables riquezas
culturales, que están en la base de nuestra identidad actual; y, desde la
perspectiva de la fe, estos valores y convicciones son fruto de ‘las semillas
del Verbo’, que estaban ya presentes y obraban en sus antepasados” (No. 92).
“Actualmente, el pueblo ha enriquecido estos valores ampliamente por la
evangelización, y los ha desarrollado en múltiples formas de auténtica
religiosidad popular” (No. 93).
“Como discípulos de
Jesucristo, encarnado en la vida de todos los pueblos descubrimos y reconocemos
desde la fe las ‘semillas del Verbo’ presentes en las tradiciones y culturas de
los pueblos indígenas de América Latina. De ellos valoramos su profundo aprecio
comunitario por la vida, presente en toda la creación, en la existencia
cotidiana y en la milenaria experiencia religiosa, que dinamiza sus culturas, la
que llega a su plenitud en la revelación del verdadero rostro de Dios por
Jesucristo” (No.
529).
ACTUAR
“Como discípulos y
misioneros al servicio de la vida, acompañamos a los pueblos indígenas y
originarios en el fortalecimiento de sus identidades y organizaciones propias,
la defensa del territorio, una educación intercultural bilingüe y la defensa de
sus derechos. Nos comprometemos también a crear conciencia en la sociedad acerca
de la realidad indígena y sus valores, a través de los medios de comunicación
social y otros espacios de opinión. A partir de los principios del Evangelio
apoyamos la denuncia de actitudes contrarias a la vida plena en nuestros pueblos
originarios, y nos comprometemos a proseguir la obra de evangelización de los
indígenas, así como a procurar los aprendizajes educativos y laborales con las
transformaciones culturales que ello implica”
(No. 530).
“La Iglesia estará atenta
ante los intentos de desarraigar la fe católica de las comunidades indígenas,
con lo cual se las dejaría en situación de indefensión y confusión ante los
embates de las ideologías y de algunos grupos alienantes, lo que atentaría
contra el bien de las mismas comunidades”
(No. 531).
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