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ABSTINENCIA DE PALABRAS E IMÁGENES
+ Felipe Arizmendi
Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
VER
Estamos saturados de
imágenes, palabras, informaciones, ruido y activismo. Se hace difícil
darnos tiempo para el silencio, la reflexión, la soledad, la serenidad
interior.
Con la rápida extensión de
internet, tienes acceso a todo lo que quieras, desde
investigaciones científicas y entretenimiento, hasta las cosas más
irreales y negativas. Te comunicas con quien quieras, pero puedes
encerrarte en ese mundo y aislarte de tu familia.
En una reunión con niños
de la Costa de Chiapas, les pregunté cuántas horas al día veían
televisión. La mayoría, tres y cuatro. Uno dijo que, en vacaciones,
pasaba siete horas ante el televisor.
Apenas despiertan, muchos
encienden la radio o la televisión, y casi no la apagan hasta la noche.
Con los audífonos pegados casi todo el día, los jóvenes se abstraen de
lo que pasa; nada ni nadie les importa, más que su música. Se empeñan
por tener el aparato más moderno y con más capacidad de memoria, al que
le caben miles de melodías, y con el que tienen una gran variedad de
opciones. En ello se refugian, para no pensar, no analizar, no
reflexionar. Les fascinan las discotecas, donde el volumen invade todo
su ser. Huyen del silencio, porque quizá les aterra su vacío interior.
JUZGAR
La Cuaresma es tiempo
propicio para la soledad, el silencio, la oración. Jesús se fue al
desierto por cuarenta días, igual que Moisés y Elías. Durante su intensa
actividad apostólica, siempre buscaba tiempos y lugares para apartarse y
estar a solas con su Padre.
La abstinencia que la
Iglesia propone no es sólo de carnes (el pollo también es carne), para
engrosar el capital de quienes comercian con el pescado y los mariscos,
sino el esfuerzo por abstenerse de todo pecado, y una forma de lograrlo
es disciplinar el espíritu. Un modo muy concreto sería abstenerse unas
horas de ver televisión, de estar pegados a internet, de escuchar
y leer tanta información, para estar a solas y pensar, leer la Biblia y
comunicarse con Dios (esto es orar).
Al respecto, decía el Papa
Benedicto XVI al clero de Roma: “Vivimos en una inflación de
palabras, de imágenes… El tiempo de Cuaresma cobra un nuevo significado.
Ciertamente, el ayuno corporal, durante algún tiempo considerado pasado
de moda, hoy se presenta a todos como necesario. No es difícil
comprender que debemos ayunar. A veces nos encontramos ante ciertas
exageraciones debidas a un ideal de belleza equivocado. Pero, en
cualquier caso, el ayuno corporal es importante, porque somos cuerpo y
alma, y la disciplina del cuerpo, también la disciplina material, es
importante para la vida espiritual”.
El ayuno corporal debe ser
revalorado. Muchos papás ceden a los caprichos de los hijos y les
cumplen todos sus gustos. Así, los perjudican gravemente, porque no les
enseñan a controlar las tendencias negativas. Abstenerse de una
golosina, de una paleta, de un refresco, es un aprendizaje para
abstenernos de pecados, de odios, de perezas y de nuestras debilidades.
Si hay quienes ayunan sólo por cuidar su figura corporal, con más razón
hemos de ayunar para mantenernos en forma espiritual.
Dice el Papa: “El
tiempo de Cuaresma podría ser también un tiempo de ayuno de palabras y
de imágenes. Necesitamos un poco de silencio, necesitamos un espacio sin
el bombardeo permanente de imágenes…, crearnos espacios de silencio y
también sin imágenes, para volver a abrir nuestro corazón a la imagen
verdadera y a la palabra verdadera”, que es Cristo.
ACTUAR
¿En qué está consistiendo
tu Cuaresma? Para revisar y reforzar nuestra identidad cristiana, hay
que buscar momentos de silencio, en casa, en un templo, en otro lugar.
Termina el Papa: “La
educación cristiana tiene la tarea importante de librarnos de las
palabras por la Palabra, que exige continuamente espacios de silencio,
de meditación, de profundización, de abstinencia, de disciplina”.
Necesitamos “una liberación siempre nueva de las demasiadas palabras,
de las demasiadas imágenes, para redescubrir las imágenes esenciales que
nos son necesarias. Dios mismo nos ha mostrado su imagen”, en Cristo
Jesús. Acerquémonos a El y nuestra vida será otra.
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