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PEDERASTIA CLERICAL EN ESTADOS UNIDOS

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+ Felipe Arizmendi
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Obispo de San Cristóbal de Las Casas
http://www.diocesisancristobal.com.mx
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Durante su
vista a ese país, el Papa Benedicto XVI afrontó en cuatro
ocasiones el doloroso problema de la pederastia por parte de
varios clérigos de ese país, y recibió a un grupo de
víctimas. Es de alabar la valentía y firmeza del Vicario de
Cristo para abordar el tema. No lo escamoteó, sino que quiso
dejar muy clara la postura de la Iglesia: cero tolerancia,
atención a las víctimas, medidas de prevención, aliento a la
mayoría de los sacerdotes, que son fieles a su vocación.
Repasemos algo de lo que expresó.
JUZGAR
Desde el
avión en que venía, respondió a una pregunta sobre el tema.
Fue contundente y resume todo: “Es un gran sufrimiento
para la Iglesia en los Estados Unidos y para la Iglesia en
general, y para mí personalmente, el hecho de que esto
ocurriera. Si leo los relatos de tales sucesos, me resulta
difícil comprender cómo fue posible que algunos sacerdotes
fracasaran de esta forma en la misión de llevar alivio, de
llevar el amor de Dios a estos niños. Estoy avergonzado y
haremos todo lo posible para asegurar que esto no se repita
en el futuro.
Excluiremos rigurosamente a los pedófilos del sagrado
ministerio: es absolutamente incompatible, y quien es
verdaderamente culpable de ser pedófilo no puede ser
sacerdote. En este primer nivel podemos hacer justicia y
ayudar a las víctimas, porque están profundamente afectadas…
Las víctimas necesitarán sanación, ayuda, asistencia y
reconciliación.
Se
trata de un gran compromiso pastoral y sé que los obispos y
los sacerdotes y todos los católicos en los Estados Unidos
harán lo posible por ayudar, asistir, curar. Hemos realizado
inspecciones en los seminarios y haremos cuanto sea posible
para que los seminaristas reciban una profunda formación
espiritual, humana e intelectual. Sólo personas sanas pueden
ser admitidas al sacerdocio y sólo personas con una profunda
vida personal en Cristo y que tengan también una profunda
vida sacramental. Sé que los obispos y los rectores de los
seminarios harán lo posible por ejercer un discernimiento
muy, muy severo, porque es más importante tener buenos
sacerdotes que tener muchos. Éste es nuestro tercer punto, y
esperamos poder hacer, y haber hecho, y hacer en el futuro
todo cuanto esté en nuestra mano para curar estas heridas”.
Sobre el
mismo asunto, dijo a los obispos de ese país: “Entre los
signos contrarios al Evangelio de la vida que se pueden
encontrar en América, pero también en otras partes, hay uno
que causa profunda vergüenza: el abuso sexual de los
menores..., cuando hombres de Iglesia han traicionado sus
obligaciones y compromisos sacerdotales con semejante
comportamiento gravemente inmoral. Mientras tratáis de
erradicar este mal dondequiera que suceda, tenéis que
sentiros apoyados por la oración del Pueblo de Dios en todo
el mundo. Justamente dais prioridad a las expresiones de
compasión y apoyo a las víctimas”.
Y a los sacerdotes en San
Patricio: “Los
abusos sexuales han causado tantos sufrimientos… Que éste
sea un tiempo de purificación y sanación. Os animo a
colaborar con vuestros obispos que siguen trabajando
eficazmente para resolver este problema”.
ACTUAR
En la Misa en
Washington, trató el tema y propuso qué hacer: “Reconozco
el dolor que ha sufrido la Iglesia en América como
consecuencia del abuso sexual de menores. Ninguna palabra
mía podría describir el dolor y el daño producido por dicho
abuso. Es importante que se preste una cordial atención
pastoral a los que han sufrido. Ya se han hecho grandes
esfuerzos para afrontar de manera honesta y justa esta
trágica situación y para asegurar que los niños puedan
crecer en un ambiente seguro. Estos esfuerzos para proteger
a los niños han de continuar. Animo a cada uno de ustedes a
hacer cuanto les sea posible para promover la recuperación y
la reconciliación, y para ayudar a los que han sido dañados.
Les pido también que estimen a sus sacerdotes y los
reafirmen en el excelente trabajo que hacen. Y, sobre todo,
oren para que el Espíritu Santo derrame sus dones sobre la
Iglesia, los dones que llevan a la conversión, al perdón y
el crecimiento en la santidad”.

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