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APARECIDA, A UN AÑO

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+ Felipe Arizmendi
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Obispo de San Cristóbal de Las Casas
http://www.diocesisancristobal.com.mx
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Del 13 al 31
de mayo de 2007, realizamos la V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano y de El Caribe, en Aparecida.
Poco después, se publicó el documento conclusivo, con el
parecer favorable del Papa. Desde entonces, en todo el
Continente se han desarrollado múltiples iniciativas para
darlo a conocer, asumirlo y ponerlo en práctica. Los obispos
mexicanos le hemos dedicado dos asambleas. Las diócesis lo
están difundiendo, cada quien con sus iniciativas y
recursos. En nuestra provincia de Chiapas, ya dimos talleres
de tres días, aparte, para laicos, religiosas, seminaristas
y presbíteros. En nuestra diócesis, lo estamos estudiando
por decanatos, con catequistas y servidores, encontrando
gran inspiración para fortalecer nuestro proceso de ser una
Iglesia autóctona, liberadora, evangelizadora, servidora, en
comunión y bajo la guía del Espíritu.
Sin embargo,
muchas personas desconocen este documento, que marcará la
pastoral de la Iglesia por diez o quince años al menos.
Algunos agentes de pastoral, quizá saturados de trabajo, no
le han dado la importancia que merece. Unos pocos, casados
con sus esquemas mentales, lo menosprecian; no está abierto
su corazón a los caminos nuevos por donde nos lleva el
Espíritu Santo. Se consideran de avanzada, pero están muy
anclados en el pasado.
JUZGAR
En el
documento decimos:“Necesitamos desarrollar la dimensión
misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una
fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad,
el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento
de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidad
cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación
de la vida en Cristo. Esperamos un nuevo Pentecostés que nos
libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al
ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra
alegría y nuestra esperanza” (362).
Hay que pasar
“de una pastoral de mera conservación a una pastoral
decididamente misionera, … con nuevo ardor misionero,
haciendo que la Iglesia se manifieste como una madre que
sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela
permanente de comunión misionera” (370). “No se trata
sólo de estrategias para procurar éxitos pastorales, sino de
la fidelidad en la imitación del Maestro, siempre cercano,
accesible, disponible para todos, deseoso de comunicar vida
en cada rincón de la tierra” (372).
ACTUAR
Son múltiples
las personas y los ambientes a los que ha de llegar el
Evangelio: Familias, niños, adolescentes, jóvenes, ancianos,
mujeres, medio ambiente, educación, medios de comunicación,
cultura, nuevos areópagos y centros de decisión, católicos
en la vida pública, pastoral urbana, personas que viven en
las calles, migrantes, adictos dependientes, enfermos,
detenidos en las cárceles, infectados por el sida.
“¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las
familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y
compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado
nuestras vidas de ‘sentido’, de verdad y amor, de alegría y
de esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en espera
pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las
direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen
la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido
liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la
historia, que Él nos convoca en Iglesia, y que quiere
multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la
construcción de su Reino en nuestro Continente”
(548).
“Es un afán y anuncio misioneros que tiene que pasar de
persona a persona, de casa en casa, de comunidad a
comunidad” (550).
Se nos pide
“poner a la Iglesia en estado permanente de misión”
(551)… “no a través de evangelizadores tristes y
desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de
ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de
quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de
Cristo y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el
Reino de Dios y de implantar la Iglesia en el mundo.
Recobremos el valor y la audacia apostólicos” (552).
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