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IGLESIA Y REFORMA ENERGÉTICA
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+ Felipe Arizmendi
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Obispo de San Cristóbal de Las Casas
http://www.diocesisancristobal.com.mx
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El Presidente
de la República envió al Senado una iniciativa de reforma
energética, que se está discutiendo. El PRI ha presentado su
propuesta y se espera que haga lo mismo el PRD. Este
organizó una consulta popular, cuyos resultados eran
previsibles. Aunque representa sólo a un sector de la
población y no es vinculante para los legisladores, tampoco
debe despreciarse. Este ejercicio de consultar al pueblo
antes de hacer una ley, es muy sano y enriquecedor. Ojalá se
llegue a darle consistencia jurídica.
Los obispos
que integramos la Comisión Episcopal de Pastoral Social,
responsables de Pastoral Penitenciaria, Pastoral Indígena,
Movilidad Humana, Salud, Trabajo, Fe y Política, Caritas,
Justicia, Paz y Reconciliación, emitimos un mensaje sobre el
tema, ofreciendo unos principios de reflexión.
Hablamos no porque pretendamos poder político, sino porque,
como mexicanos y pastores, nos preocupan la vida digna del
pueblo y la paz social. No
ofrecemos soluciones técnicas, pues no es esa nuestra
competencia,
sino que intervenimos
desde la dimensión ética que es intrínseca a los problemas
sociales y políticos.
JUZGAR
En
nuestro documento,
consideramos que la reforma propuesta para la industria
petrolera debe valorarse por sus efectos previsibles en la
vida de las personas, particularmente de quienes viven en
situación de pobreza.
Entre
los principios de reflexión que aportamos, en primer
lugar está la solidaridad, que es “la determinación firme
y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por
el bien de todos y cada uno, para que todos seamos
verdaderamente responsables de todos”. Quien no es
solidario, sólo busca su interés, político o económico, y no
le importa el pueblo.
Otro principio orientador es el bien común, que
no es la
suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo
social, sino el conjunto de condiciones de la vida social
que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus
miembros el logro más pleno y más fácil de la propia
perfección.
Bajo esta luz, hemos de preguntarnos ¿qué propuestas
servirán más para que los pobres, los desempleados, los
campesinos e indígenas, las mujeres y los ancianos, puedan
llevar una vida más digna?
Otro
criterio es el destino universal de los bienes: “Dios ha
destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos
los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados
deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la
justicia y con la compañía de la caridad”. Los
legisladores, por ello, han de estar muy atentos, para que
las reformas no sean sólo para enriquecer a unos pocos, a
los dueños de grandes capitales, a los directivos de las
empresas o a los líderes sindicales.
Pedimos
también transparencia, pues todos constatamos hasta qué
grado es alarmante el nivel de la corrupción en las
economías, que involucra tanto al sector público como al
sector privado, a lo que se suma una notable falta de
transparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía.
ACTUAR
¿Qué hacer?
Invitamos a todos los actores de la sociedad a contribuir a
la creación de espacios de diálogo que permitan una
argumentación serena, respeto mutuo en las diferencias de
opiniones, búsqueda sincera de la verdad, apertura para que
todos tengan seguridad de que pueden expresarse con
libertad, y así contribuyan a que las decisiones se tomen
teniendo como principal referencia el sentir del pueblo de
México y no las presiones de los grupos de interés.
Esperamos responsabilidad y madurez de los que hacen las
leyes.
Invitamos a
los ciudadanos
a participar
en los espacios de diálogo sobre este tema, a informarse
atendiendo a las fuentes más confiables, para que su
participación sea fundamentada y reflexionada, poniendo, por
encima de los intereses de partidos o de grupos, el bien de
la nación.
Y hacemos un
llamado, sobre todo los líderes más beligerantes, a una
tregua de ataques personales e institucionales. La violencia
verbal daña la paz social, y se vuelve contra quienes la
utilizan. Las descalificaciones sistemáticas generan
desconfianza e impiden acuerdos.
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