ublicada
en el periódico “Cuarto Poder”, martes 24 de Junio
de 2008
El obispo de San Cristóbal de Las Casas, Felipe
Arizmendi Esquivel, hizo un llamado a las comunidades, organizaciones, partidos
políticos y grupos, a buscar la solución de los conflictos, siempre mediante el
diálogo y la negociación.
"Lo peor es cuando alguien se cierra al diálogo y piensa que su persona, su
derecho o su grupo es el único que existe", expresó.
En la entrevista que concedió a la prensa después de la misa que ofició en la
catedral de San Cristóbal, agregó: "Lo importante es escucharse unos a otros
para poder respetar y llegar a soluciones que excluyan por siempre las armas."
"Ya tenemos la experiencia de que la vía armada sólo trae más problemas y
divisiones al interior de las propias comunidades. La Iglesia nunca le ha
apostado a la solución armada. Nosotros siempre hablamos del diálogo y del
entendimiento de las partes, las personas y los grupos y en eso estamos
implicados todos los días", subrayó.
Añadió que a él con frecuencia, "por no decir que casi a diario, me llegan
conflictos que hay de toda índole y mi trabajo es escuchar a las personas,
tratar de discernir los diferentes puntos de vista y ayudar a encontrar una
solución".
Aclaró que no siempre logra su objetivo porque hay muchas cosas que rebasan su
capacidad. "Pero cada quien debe hacer lo que le corresponde. Es fácil culpar al
gobierno de que resuelva todo. No: que cada quien haga lo que nos toca y así
construyamos este Chiapas justo y fraterno que deseamos."
Arizmendi Esquivel reiteró que es necesario el diálogo porque en Chiapas son
frecuentes los problemas -sobre todo en el territorio que abarca la Diócesis de
San Cristóbal- por situaciones agrarias, políticas, sociales y culturales.
Por ejemplo, precisó, hay problemas entre Chenalhó y Chalchihuitán por límites
de tierras; en Mitzitón por diferencias comunitarias y ejidales, no sólo
religiosas; en comunidades de la Selva Lacandona por diferencias entre
organizaciones; a veces también por diferencias netamente religiosas, de
integración cultural entre las comunidades, entre las razas.
Destacó la convivencia "un poco más civilizada y pacífica" que se ha logrado en
San Cristóbal, aunque "a cada rato tenemos problemas", pues "no faltan
situaciones de asesinatos, robos incluso a los domicilios y eso nos preocupa.
¿Pero qué hacemos como Iglesia y qué proponemos? Ciertamente las autoridades
civiles deben asumir su responsabilidad, tener más cuidado y vigilancia y evitar
la corrupción, pero no basta con que haya más policías y ejército, lo importante
es que aprendamos a dialogar y a respetarnos unos a otros".
Apuesta al diálogo
El Obispo sostuvo que la Iglesia "le apuesta siempre al diálogo entre las
tendencias, los partidos, los grupos, las organizaciones y las comunidades. Por
ejemplo entre Chalchihuitán y Chenalhó se está logrando que a base del diálogo
se eviten los asesinatos o situaciones conflictivas que otras veces se han dado.
Necesitamos seguir avanzado en los caminos del diálogo".
Se refirió al caso de la reserva ecológica ubicada en el Huitepec, municipio de
San Cristóbal, donde bases de apoyo zapatistas y pobladores de comunidades
aledañas se disputan ese espacio.
"En esos casos en que hay tendencias contrarias, nosotros invitamos al diálogo y
si en alguna ocasión podemos ser puente que ayude a reunir a las partes en
conflicto lo hacemos con todo gusto. Nuestra misión como Iglesia es ser puente
de comunión, de relación, integración, diálogo y de paz", manifestó.
Durante la entrevista se le preguntó su opinión acerca del reciente pacto
firmado entre empresarios y el Gobierno Federal para que no suban más los
precios de los alimentos. "Es peor maldecir la oscuridad y no encender ni un
cerillo siquiera. Es decir, ante los problemas hay que buscar alternativas,
quizá no sean siempre las que resuelvan todo el problema pero siempre es
importante que las autoridades hagan lo que les corresponde."
Trabajar cada uno en lo que corresponde
Subrayó la importancia de que los comerciantes "hagan lo que les toca pero
también los niños y los jóvenes no malgasten las cosas. Todos tenemos que
implicarnos en este grave problema de la crisis alimentaria. El gobierno está
tratando de hacer lo que puede y ojalá hiciera más, pero no todo depende del
gobierno. Si por ejemplo, los empresarios y los grandes comerciantes no están
dispuestos a respetar al pueblo y quieren siempre ganar más a costa del pueblo,
nunca habrá ninguna solución, aunque el gobierno quisiera hacerlo".
Por ello, insistió Felipe Arizmendi, "todos tenemos que trabajar: gobierno,
legisladores, comerciantes, empresarios y también los padres de familia educando
a los hijos para que no mal gasten inútilmente el dinero en cosas innecesarias o
superfluas".
El prelado pidió a los legisladores y a los gobernantes "coherencia, como lo
pide el evangelio, porque si estamos hablando de opción y preocupación por los
pobres debemos de empezar a llevar una vida más austera".
Dijo que él admira a los sacerdotes y religiosas de la Diócesis de San Cristóbal
"que viven de una forma muy sencilla y austera, precisamente porque conviven con
un pueblo muy pobre. A veces quisiéramos que algún sacerdote tuviera algo
siquiera para comprar una medicina; a veces tenemos que ver de dónde sale. Pero
eso es coherencia, la cual es estar cerca del pueblo pobre y vivir junto con
él", indicó el Obispo.