MI FAMILIA

DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

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+ Enrique Díaz Díaz

Obispo Auxiliar de San Cristóbal de las Casas

 

“Después que los Magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al Niño y a su Madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que Yo te avise, porque Herodes va a buscar al Niño para matarlo”.

 

José se levantó y esa misma noche tomó al Niño y a su Madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi Hijo.

 

Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al Niño y a su Madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al Niño”.

 

Se levantó José, tomó al Niño y a su Madre y regresó a la tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará Nazareno. (Mt 2, 13-15.19-23)

 

Experiencia familiar

“Estoy con el corazón dividido. No me encuentro a gusto en ninguna parte, siempre estoy pensando en el otro lugar, en mi otra familia”. Es la expresión llena de dolor y angustia de Rosendo. Con la ilusión de ganar unos dólares, se fue a Estados Unidos. Los primeros días era muy constante en la comunicación con su familia, pero fueron pasando los días y los meses. Hubo conflictos en el trabajo, se sintió solo y buscó compañía. Ahora tiene dos familias: una en Estados Unidos y otra en un pueblito de México. Ya las familias lo saben y se lo reprochan cada vez que pueden. Acá pasa la Navidad y unos cuantos días; allá, la mayor parte del año, pero en su trabajo y con poca convivencia con sus hijos. Dos familias, dos esposas, cinco hijos y una terrible soledad en su corazón. Hay momentos en que se cansa y exclama: “Mejor quiero irme perdido e iniciar una nueva vida”. ¿Iniciar una nueva vida o complicarla aún más? Y no es el único. Él al menos siente la responsabilidad por sus hijos, aunque se queja de su falta de cariño y de que no corresponden a su esfuerzo. Ellos le reprochan todo: sus ausencias, su poco cariño, su falta de comunicación. ¿Dos familias? A veces se siente como si no tuviera ninguna.

 

La familia actual

Estamos asistiendo a cambios profundos dentro de la familia mexicana. Atrás han quedado aquellas familias numerosas que podían convivir todo el día en casa, que compartían todos sus momentos. La casa cada día se va reduciendo solamente a una especie de dormitorio o restaurante y pocas familias logran hacer de la casa un lugar de convivencia y una experiencia de comunicación. Algunos piensan en una nueva forma de familia, en su desintegración y destrucción. Hay quienes se quejan de que las familias antiguas tradicionales eran machistas, autoritarias y coartaban la libertad e individualidad de los hijos y sobre todo de las hijas. Hay quienes afirman que ahora prácticamente no hay familia: hay lazos de sangre, pero los estudios, la emigración, los diferentes lugares de trabajo, el empleo creciente de las mujeres, todo contribuye a que sea más difícil la verdadera convivencia. Las tradiciones familiares han dado paso a la información – desinformación, educación y divulgación basada sobre todo en la televisión y los medios de comunicación. Hoy se atiende y se le concede más espacio a los aparatos que a las personas. Y en el hogar esto resulta fatal pues se tiene agrupamientos de personas pero no una comunidad, se tienen miembros pero no una familia.

 

Tomó al Niño y a su Madre y regresó a la tierra de Israel

Jesús fue educado, creció, recibió y dio amor, aprendió, trabajó, adquirió unos valores en una familia. Como todo niño judío siguió las tradiciones, las oraciones, los rituales y la educación judía. Los años vividos en compañía de José y María, tanto en Egipto como en Nazaret, no son años perdidos ni simplemente preparatorios, una especie de sala de espera antes de manifestarse en su vida pública. La familia de Nazaret es ya el hogar de revelación, es encuentro con los hombres, es experiencia de vida y ternura, es proyecto salvador, es signo luminoso de Dios con nosotros.

 

El texto nos presenta cómo la familia de Nazaret está plenamente insertada en la tragedia humana. Sus miembros, en la escucha de la voz de Dios, viven los sufrimientos de todo emigrante y todo damnificado: en país extraño, refugiados, despreciados. Pero nos los presenta muy unidos y creo que es el reto más grande que estamos enfrentando. Es muy poco lo que podemos hacer para evitar la emigración, el terrorismo, el control de los mensajes de los medios, pero es mucho lo que podemos hacer en la convivencia diaria. Es cierto, debemos ir contra corriente porque una imagen y un mensaje televisivo tienen mucha más fuerza que el consejo y la atención de los padres. Pero ni la televisión, ni la escuela, ni los medios, pueden suplir el afecto, la ternura y la educación que proporcionan los papás.

 

Con el Papa Benedicto XVI debemos reconocer el valor que tiene la familia en nuestra patria, pues la familia “patrimonio de la humanidad, constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos... Ella ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente… La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de sus hijos

 

Nueva familia

No podemos dejar de reconocer que en nuestros tiempos las familias son distintas y que nos queda el reto de crear en cada casa una comunidad de amor y de comprensión. Debemos crear la nueva familia con más y mejores oportunidades de verdadero amor y de verdadera comunicación. La emigración, las fuentes de trabajo y toda la movilidad actual nos obligan a plantear una nueva forma de crear relaciones familiares donde se respete el derecho de cada persona, donde se fomente una responsable y sana libertad, donde haya espacio para el diálogo y para compartir la vida. La familia, hoy más que nunca, tiene que ser consciente de que es el mejor medio para transmitir valores. Si antes esto se hacía casi automáticamente, pues se convivía a todas las horas dentro del hogar, ahora se necesita implementar espacios más fuertes de comunicación y de expresión de cariño y de apoyo a cada uno de sus miembros. La fidelidad a la familia, el respeto a cada uno de sus miembros, la disposición y apertura al servicio, son elementos indispensables para crear la nueva familia. Pienso también en los grupos que por trabajo, estudios o emigración se ven obligados a convivir, tendrían que formar una verdadera familia, si no de carne, sí de espíritu.

 

Cuando se prefiere vivir día a día sin compromisos, sin programas y sin lazos afectivos, cuando las relaciones humanas se consideran objetos de consumo, llevando las relaciones afectivas sin compromiso responsable y definitivo, estamos menoscabando la vida familiar, la personalidad de los miembros familiares y las estructuras psicológicas del individuo. El hombre necesita de su familia, pero necesitamos crear ese ambiente de familia donde cada hombre y mujer puedan crecer, desarrollarse y complementarse. La familia es el lugar por excelencia para experimentar la vida Trinitaria de Dios, que es amor y unidad. La familia es el espacio natural para crecer en armonía, es el espacio ideal para sentir el amor de Dios.

 

¿Cómo es mi familia? ¿Cómo superamos nuestras naturales dificultades? ¿Creamos espacios de diálogo y comunicación? ¿Nos damos muestras de verdadero cariño? ¿Qué está dañando a nuestra familia?

 

Señor y Dios nuestro, Tú que nos has dado en la Sagrada Familia de tu Hijo, el modelo perfecto para nuestras familias, concédenos practicar sus virtudes domésticas y estar unidos por los lazos de tu amor, para que podamos ir a gozar con ella eternamente de la alegría de tu casa. Amén.

 

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