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UNA PUERTA A LA VIDA
DOMINGO IV DE PASCUA
+ Enrique Díaz Díaz
Obispo Auxiliar de San
Cristóbal de las Casas
"En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro
que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas,
sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero
el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas.
A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen
su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce
afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina
delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz.
Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él,
porque no conocen la voz de los extraños”.
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron
lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo
soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes
que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han
escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá
entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a
robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan
vida y la tengan en abundancia”
(Jn 10, 1-10).
La droga
en casa
La maestra
Laura ha sido siempre muy honesta y valiente para enfrentar
las injusticias que el sistema va provocando. No son pocas
las veces que ha perdido puestos y oportunidades por no
prestarse al chantaje o la manipulación, pero hoy está
desconcertada. Había iniciado una fuerte campaña contra los
quienes en torno a la escuela vendían drogas a los muchachos
de secundaria. Un día la llamaron al hospital, su niño de 13
años estaba intoxicado y lo habían llevado de urgencia.
Después del susto y cuando ya el niño estaba en casa, todo
parecía volver a la normalidad, hasta que le entregaron una
nota por medio de otro niño: “Si no quiere que le vuelva a
pasar nada a su niño, tendrá que callarse”. Hasta entonces
comprendió lo que en el hospital le decían y que el niño
negaba, lo habían drogado. ¿Cómo defenderse? ¿A quién
acudir? La droga y la corrupción están en todos lados.
¿Habrá que arriesgar a la familia en su lucha? ¿Se quedará
cruzada de brazos?
El Buen
Pastor
Este domingo
se le llama “Domingo del Buen Pastor” y quizás nuestro mundo
cada día está más lejano de comprender verdaderamente lo que
significa un pastor. Han quedado en el recuerdo y en
imágenes, las escenas de los pastores y de los lobos, pero
no se tiene la experiencia de vivir la vida campestre. Junto
con esa vida rural también ha perdido valor la imagen del
Pastor, y con frecuencia la imagen de oveja adquiere un
sentido peyorativo de borreguismo, manipulación y
seguimiento ciego de cierto líder que se aprovecha de la
necesidad o de la ignorancia de los otros.
Nada más
lejano de la intención de Cristo. Ha discutido fuertemente
con los principales y los fariseos, y ahora lanza una dura
crítica a su liderazgo y su autoridad. Es por tanto un
juicio contra quienes no vigilan, quienes abandonan
arrastrando consigo a otros, o bien, contra quienes no se
acercan de forma correcta al rebaño. Todo tiene el trasfondo
la dura imprecación que hace el profeta Ezequiel contra los
malos pastores de Israel, pero también tiene la actualidad y
dura crítica contra los dirigentes y malos pastores que no
tienen en cuenta al pueblo y solamente se aprovechan de sus
privilegios y puestos.
Todos estamos
de acuerdo en reconocer que Cristo es el verdadero pastor,
opuesto al mercenario, porque es el único guía seguro que va
delante de las ovejas y que abre el camino; pero no estamos
dispuestos a soportar un examen sobre nuestro papel de
pastores, cuidadores y educadores de un pueblo, de una
comunidad o de una familia. Las palabras exigentes de Jesús
sobre los bandidos, ladrones y mercenarios, fácilmente la
aplicamos a las autoridades, a los responsables y quienes
tienen el deber de velar por nuestros pueblos. Y tenemos
razón, porque ellos deben tener muy en cuenta el ejemplo de
Cristo y cualquier autoridad y líder moral, tiene la
obligación por velar por el bienestar de los ciudadanos más
que de aprovecharse de ellos. Pero al mismo tiempo, estas
palabras de Cristo son para cada uno de nosotros que tenemos
alguna responsabilidad (¿quién no la tiene?) frente a las
demás personas: padres de familia, maestros, coordinadores,
sacerdotes, catequistas… todos tenemos que mirarnos en esta
imagen de Jesús y ver cómo estamos realizando nuestra tarea.
Puerta a
la vida
Jesús añade
una imagen a la del pastor al afirmar: “Yo soy la puerta de
las ovejas”. Cada puerta tiene un doble movimiento y un
doble objetivo: abrir y cerrar. En este caso es una puerta
de exclusión para los salteadores y ladrones y puerta de
acceso para los verdaderos pastores. Una puerta cerrada para
quien busca su propio interés y abierta para quien busca dar
vida. Una puerta abierta a la libertad y a la intimidad. Y
Cristo nos invita a pasar por esa puerta que es Él mismo
para abrirnos a la verdadera libertad. Al mismo tiempo es
una puerta cerrada a la mentira, a la injusticia y al mal.
¿Nosotros qué puertas tenemos en nuestros hogares?
Hoy, domingo
del Buen Pastor, quedan muchas inquietudes en mi corazón.
¿No seremos capaces de proteger y cuidar a los niños y los
jóvenes del flagelo de la droga y el alcoholismo que invaden
nuestras comunidades? ¿Las autoridades, que deberían ser
buenos pastores, no tendrán la fuerza y la inteligencia
suficiente para vencer a los asaltadores que están
invadiendo la intimidad de las conciencias? Cristo nos
invita a que también seamos puerta de discernimiento, de
protección y de cuidado, en especial de los niños y los
jóvenes ¿Cómo lo estamos haciendo?
Jesús, Buen
Pastor, enséñanos a dar la vida por las ovejas a nosotros
encomendadas, danos la inteligencia y el valor suficientes
para proteger a los jóvenes y a los niños, y concédenos
reconocerte a Ti como nuestra Puerta y nuestro Pastor. Amén.
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